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martes, 28 de diciembre de 2010

Reservas e Inflación

Este me parecía que iba a ser un post económicamente incorrecto. Lo estuve corrigiendo hasta que este excelente post de Matías me dio un espaldarazo que necesitaba. Luego de su clasificación, aceptamos el juego y como buen país en vías de desarrollo, todavía nos queda mucho margen para crecer. Y para crecer, la historia de estos países nos enseñó que hay que animarse a desafiar parte del pensamiento dominante. Parece que es un riesgo que es preciso correr.

Hace unas semanas argumentaba por acá que tenía la idea de que el pago de la Deuda a Acreedores externos con Reservas Internacionales del BCRA podía ser inflacionario.

Más precisamente decía así: “Versión de pago de Deuda con Reservas (es una visión personal): si suponemos que el Gobierno o el BCRA desea mantener un nivel de reservas internacionales determinado o que estas se incrementen continuamente, y se cambian parte de las mismas por Letras Intransferibles del Tesoro, el BCRA en su afán de lograr el objetivo de recomponer las reservas debe aumentar la emisión, y por otra parte contribuir así también con la mantención del TCN en un nivel mayor o igual a un mínimo deseado (en mi opinión, este mínimo representa el miedo a flotar en reversa, es decir, el piso que se establece para que una hipotética libre flotación no pueda llegar a apreciar demasiado nuestra moneda).”

A los pocos días, un groso que sabe realmente de estos temas como es ELY, decía que (aunque les recomiendo leer el post completo ya que es muy didáctico):

“(i) el uso de las reservas no incrementa el gasto; y (ii) el uso de las reservas no es inflacionario. Si partimos de una situación de déficit, sólo caben tres opciones de política para solventarlo: endeudarse o ajustar el presupuesto (bajar gasto o subir ingresos no financieros). Dejando de lado esto último (para lo cual debería proponerse un ajuste fiscal que nadie parece dispuesto a suscribir), las otras dos opciones (deuda de Tesoro, o deuda del BCRA) son indistintas desde el punto de vista del gasto y de los precios.”

En los comentarios del post de ELY le transmití mi opinión a lo que me respondió algo muy interesante, que a resumidas cuentas quedaría:

En su opinión (que no difiere de la mia) el BCRA tiene un objetivo de Tipo de Cambio. La diferencia es que ELY considera que el BCRA no tiene adicionalmente un objetivo de Reservas, cuando yo considero que si lo tiene y que está posibilitado por el exceso de oferta de divisas. Debo aclarar sin embargo que en el momento me sentí convencido por su explicación, aunque luego traté de profundizar en la argumentación de mi postura.

Frenkel (2007) argumenta que en un escenario de este tipo (de exceso de oferta de divisas) el BCRA puede controlar al mismo tiempo el Tipo de Cambio y la Tasa de Interés local, cuidando que los pasivos remunerados (LEBAC + NOBAC) no crezcan demasiado en relación a lo que se incrementan las Reservas Internacionales (sobre todo en vistas de tasas internacionales significativamente pequeñas, haciendo poco redituable la inversión de las mismas y más aun si no queda margen para la depreciación por utilizarse el TCN como ancla).

En vistas de esto, es que creo que el BCRA alcanzado el objetivo de TCN, y habiendo logrado que la depreciación esperada sea menor que la tasa pasiva doméstica, puede tener un objetivo como el que constituye el nivel de Reservas. Sobre todo desde que se utilizan para realizar pagos a acreedores externos y por ende pueden ser vistas como cierta “garantía” que alejaría temores de default.

También pueden ser un objetivo debido a que, cuanto mayor sea su volumen, dejarían menos dudas acerca de la firmeza que tendría el BCRA en el mercado de cambios ante potenciales empeoramientos en la Balanza de Pagos para sostener el TCN (a mayor volumen, más se aleja la frontera de un virtual ataque especulativo).

Además, si tiene un volumen importante de Reservas se puede, en algún momento, dejar de sostener el TCN (dejar de comprar divisas) y así, dado un contexto de exceso de oferta de moneda internacional, permitir que cierta apreciación ayude a moderar la inflación.

Adicionalmente se puede mencionar, que en un país como la Argentina, un stock importante de reservas  puede constituir  una señal de estabilidad financiera. Un Banco Central que tiene suficientes Reservas y que está dispuesto a usarlas, potencia así su rol de prestamista de última instancia y aleja la posibilidad de una potencial crisis financiera.

Por otra parte, la acumulación de Reservas, genera una expansión primaria de dinero (se emiten pesos para comprar divisas) y por ende, dicha expansión monetaria ayudaría a bajar las tasas de interés (o, no? Al menos es el cuento que nos enseñaron siempre) y esto ayudaría a incrementar el nivel de actividad (el tema de tasas e inversión en Argentina sería tema de otro post). El problema es que los archienemigos monetaristas (y los adherentes en general a la Teoría Cuantitativa del Dinero) consideran que la expansión monetaria excesiva (en mayor proporción al incremento de la producción o las transacciones de la economía, dada la velocidad de circulación) genera un incremento proporcional del nivel de precios (es decir: inflación!). Entonces se hace necesario esterilizar parte de la nueva emisión. La esterilización presiona las tasas de interés domésticas propiciando una suba de las mismas.

Respecto al uso de las Reservas para el pago de la deuda, ELY me decía que transfirieran las mismas o no, el BCRA iba a emitir lo mismo de pesos y lo mismo de LEBAC, incrementando las Reservas del mismo modo:

“Entonces, si no hubieran transferido los dólares, y el Tesoro hubiera emitido deuda en dólares, el BCRA probablemente habría comprado lo mismo y emitido lo mismo de LEBAC, con lo que al final el balance consolidado te daría mas deuda en dólares (papeles del Tesoro) y más activos en dólares (reservas).”

Después de la clase particular que me dio, me quedó más claro el hecho de que, que lo pague o se endeude el Tesoro o que lo pague o se endeude el BCRA es prácticamente lo mismo respecto de la emisión monetaria.

Sin embargo, me quedó la duda de si es posible de que, por la forma en que el Gobierno coloca deuda en el BCRA (compulsivamente), y por el tipo de activo que constituye (Letras intransferibles sin valor en el mercado secundario y amortizables totalmente a su vencimiento a los 10 años), y dado de que no se explicita en ningún lado como se irá juntando el monto necesario para pagar, por lo que es posible o que se patee la deuda para adelante (que las convertiría en un “pagadios”) o bien que en ese
año el gobierno tenga que realizar un ajuste (algo así como un problema de inconsistencia temporal de la Política Fiscal).

Si suponemos que los gobiernos representan los gustos de los votantes, y estos se mantienen en la vereda del “no ajustar for ever” y así podemos decir qué, además de ser unos “pagadios” los papeles que tiene el BCRA, se seguirá incurriendo en esta metodología para financiar el pago de la deuda lo que deteriorará la hoja de balance de la entidad. Y si a esto le sumamos el que otros jugadores más pesados en el mercado de cambios y los formadores de precios (grupos políticamente influyentes pero que podemos suponer carentes de suficiente poder de voto, en términos cuantitativos) fundan sus expectativas teniendo en cuenta que, dado que no se viene el ajuste pronto, se seguirá en la senda de la emisión creciente (como monetización de parte del déficit fiscal).

Entonces: ¿seguiría siendo cierto que no es inflacionario pagar deudas con Reservas?

Dejo la pregunta, que es lo poco que tengo claro…

Saludos,

M.I.

Referencias:
-Frenkel, Roberto, La Sostenibilidad de La Política de Esterilización, CEFIDAR, Documento de Trabajo Nº 17- Agosto de 2007

jueves, 12 de agosto de 2010

El TCN va por la escalera, el TCR por ascensor!!


Una de las ideas que me motivó para iniciar este Blog era la de poder reducir la brecha existente entre los Blogs más específicos en economía (que los van a encontrar a la derecha en lo que se titula “La BEA”) y el conocimiento promedio de economía que adolece, en mi opinión, de una carencia (no sé si premeditada o no) de educación económica en el colegio primario y secundarios y en las facultades no económicas.



Si sólo dijera eso, escondería otra cuestión. Y que es que, realmente, ayudar a reducir esa brecha es algo que puede llegar a estar a mi alcance, mientras no lo está (hoy en día) el hacer un Blog de otro tipo, en parte porque todavía soy estudiante de la FCE-UBA.
Así que es hora de empezar….




Leyendo el Cronista Comercial, me encuentro con esta interesante nota de opinión de Tomás Bulat donde se pone de manifiesto el problema que genera que el Tipo de Cambio Real esté atrasado, o bien como más técnicamente se puede decir, esté apreciado respecto de un valor objetivo que uno pudiera tener.

Habitualmente las personas nos manejamos observando Variables Nominales. Un ejemplo de esto son los precios, medidos en dinero, que debemos pagar para comprar algún bien o servicio. Uno de los precios más importantes en la economía, es el precio del trabajo. A dicho precio lo solemos llamar salario y como los contratos que los empleados firman con sus empleadores se refieren a un monto específico de dinero entonces, se torna importante el análisis de las variables expresadas en términos nominales.

También podríamos estar interesados (y de hecho lo estamos) en las Variables Reales (o expresadas en términos reales) que reexpresarían en términos de bienes y servicios a las variables nominales.
La forma de medir el salario real es dividiendo el salario nominal (W) por el nivel de precios (podríamos usar un índice de precios representativos para la persona o uno general, por ahora supondremos que todas las personas tenemos los mismos hábitos de consumo por lo que las variaciones del Nivel General de Precios “p” constituye un indicador representativo de la pérdida o del aumento de poder adquisitivo o de compra de los salarios nominales).

Así, lo que estamos haciendo es lo siguiente: Supongamos que M.I. cobra $1.000 todos los meses. Supongamos además que como M.I. es un consumidor promedio, compra todos los meses la canasta de consumo que mide el INDEC (u otra, para el caso da lo mismo). A la Canasta de Consumo del periodo inicial (o a un período base) de medición, se la puede transformar en un número índice , por ejemplo 100. Esto se debe a que nos interesa medir sus variaciones, entonces que de 100 pase a 110 o que de 3000 pase a 3300 nos da lo mismo (no?).

En fin, el cálculo que hacemos para expresar el salario real es:
Wt/Pt (Salario nominal de período t dividido por el Nivel Gral. de Precios del mismo período)

Así, si M.I. cobra $ 1000 y de un mes para el otro, se observa un incremento en el índice general de precios (que hasta hace un tiempo todavía en Argentina lo llamábamos, al igual que en todo el mundo, “inflación”) del 1 %, el salario real de M.I. cayó un 1 %.
Wo/Po= 1000/100= 10
W1/P1= 1000/101= 9,9
Nótese que el salario nominal se mantuvo constante en $1000 en ambos períodos.

Hasta el momento que haya nuevamente paritarias M.I. seguirá perdiendo poder adquisitivo (o poder de compra) para hacerse de la canasta de bienes y servicios que habitualmente compraba.

Ahora, ¿por qué nos interesan las variables nominales?
Yyyy…. quizá porque los precios no los podemos modificar de forma relativamente más sencilla que a los salarios. Entonces si yo sé que la variable que puedo influir con mayor poder es el salario nominal, voy a concentrarme en esa variable, quizá teniendo en consideración los aumentos en los precios que se dieron desde la última paritaria (por lo que se fue perdiendo poder adquisitivo) y también de acuerdo a la expectativa que uno tenga sobre el incremento de los precios hasta la próxima paritaria (para cubrirse). (se aceptan otras explicaciones!!!)

Con esta larga introducción quería incorporar las variables reales en la escena y de paso comentar (ya que nuestros amigos pueden ser mayoritariamente no economistas) que el Tipo de Cambio, también se puede expresar nominalmente o en términos reales. (“Dale, no jodas M.I., 4 mangos un dólar, es así de sencillo… aunque más fácil era cuando estaba Carlo”).

El Tipo de Cambio Nominal (TCN) se puede definir como el precio de una moneda en términos de otra (de otro país). En Argentina solemos mirar el TCN respecto al dólar estadounidense (U$S).

Así, decimos que con $ 3.95 compramos un dólar. Por lo tanto el TCN= 3,95 ($/U$S).
Cuando el TCN aumenta, se dice que se produce una depreciación nominal del peso respecto al dólar.
Cuando el TCN disminuye, se dice que se produce una apreciación nominal del peso respecto al dólar.

Ahora, el problema radica en que un dólar puede comprar tantos bienes hoy, pero mañana puede comprar menos o más (aunque en la práctica sea más estable que la moneda local).

Así, cuando queremos observar la evolución del poder de compra de nuestra moneda en términos de bienes y servicios de un país extranjero se debe apelar al concepto del Tipo de Cambio Real (TCR) que incorpora también el nivel de precios del país extranjero (cuya moneda estamos comparando con la nuestra).
TCR= TCN x ( Pex / Pint)
Donde:
TCN= Cantidad de pesos que hay que pagar por un dólar.
Pex= Nivel de Precios de una Canasta representativa de consumo (y producción) en país extranjero (ej. USA)
Pint= Nivel de Precios de una Canasta representativa de consumo (y producción) en Argentina

El Cociente ( Pex / Pint) mide la variación en los precios relativos de las canastas de consumo en ambos países. Si aumenta, es porque los precios en USA comparados con los de la Argentina han aumentado. Y viceversa si baja.
Ese cociente es el que hoy en día está en discusión. Debido al problema del INDEC, el Pint genera desconfianza. De cualquier modo, se puede dar el caso (y se da) de que, por diversos factores, los Precios Internos aumenten por encima de los precios en el exterior, por lo que esto lleva, si el TCN se mantiene fijo o cuasi fijo (como está pasando en estos momentos), a una APRECIACIÓN REAL del PESO RESPECTO AL DÓLAR.

Resumiendo:
Cuando el TCR aumenta, se dice que se produce una depreciación real del peso.
Cuando el TCR disminuye, se dice que se produce una apreciación real del peso.

La fórmula anterior, más precisamente describiría al TCR Bilateral ($/U$S) porque sólo toma en consideración a 2 países.
Si en cambio utilizáramos una fórmula más compleja para incorporar a todos los socios comerciales de nuestro país, arribaríamos a el cálculo de un TCR Multilateral (el BCRA publica un índice de este tipo).

Así, cuando nos encontramos en un contexto inflacionario de la moneda doméstica, y si los precios en los países que son socios comerciales del nuestro, no crecen de la misma forma que en la Argentina, entonces se evidencia una apreciación real de nuestra moneda (o atraso cambiario) que provoca que los bienes producidos en Argentina resulten más caros a nivel internacional y es lo que habitualmente se describe como una “pérdida de competitividad” asociada al TCR (porque también se puede perder competitividad por otras cuestiones, no?)

Pero bueno, el post se hizo demasiado largo, pero espero que se entienda y que ayude a entender la nota del link….y por lo que no se entienda, siempre son bienvenidas las preguntas y también las respuestas, críticas y sugerencias…

Cuidado con mirar el TCN al espejo. A no confundirlo con el TCR.

Saludos,
 
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