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viernes, 8 de octubre de 2010

Economistas o Bogas?? Reloaded!

Luego del frustrado golpe de estado en Ecuador, me surgió la inquietud de observar la evolución económica de algunos países latinoamericanos que, en los últimos años, estuvieron presididos por Economistas.

Actualmente es una cuestión que tiene cierta relevancia por ej. en Brasil, debido a que la candidata a suceder a Lula por el Partido de los Trabajadores, Dilma Rousseff, es también profesa de la Ciencia del Desencanto y ya ganó en primera vuelta, aunque no le alcanzó para evitar el ballottage.

El primer caso a traer a escena es el de Ernesto Zedillo Ponce de León en México (gobernó desde fines de 1994 a fines de 2000). Su gobierno comienza con una abrupta depreciación del peso mexicano de más del 110% (al mejor estilo Duhaldista) y una profunda crisis en 1995 (Crisis del Tequila).

En materia de desempleo, México parece ser la niña bonita de las dos últimas décadas con tasas menores al 5% de la PEA (excepto para 1995 que la superó tibiamente).


Entre julio de 2001 y el mismo mes de 2006, Perú tuvo como presidente a Alejandro Toledo Manrique. La evolución del desempleo en Perú es bastante sorprendente: durante las 2 últimas décadas tuvo tasas menores al 10% de la PEA al igual que Chile.

Los trasandinos, en lo que refiere a crecimiento económico, fueron el país más regular de la muestra. Hay que recordar que Ricardo Lagos (presidente entre marzo 2000 y marzo 2006) es Economista y además Abogado (sería el más completito de la muestra). En las últimas dos décadas Chile mostró un continuo crecimiento alcanzando una tasa promedio del 5% anual para 1990-2009, que en los últimos 10 años se desacelero pasando a ser de cerca del 3.7% entre 2000 y 2009.

Sin embargo, en esta primera década del S. XXI, el país que más fuerte creció de los 5 que tomamos en consideración fue Perú con una tasa promedio del 5.1%. Lo sigue Ecuador a una tasa promedio del 4.5% anual. En éste último país, como contábamos en el post anterior, el presidente desde 2006, Rafael Correa, es también Economista (dejo para una próxima ocasión un análisis más profundo de los datos sobre su mandato).


En Argentina, Cachanosky abrió el debate sobre los Presidentes abogados y su implicancia en términos económicos. Orlando J. Ferreres antes había mostrado que la mayoría de los Presidentes argentinos fueron Abogados y en ningún caso se encontró un Economísta ocupando el sillón de Rivadavia.

Cacha se preocupaba por la inconsistencia lógica que implica el que "siendo todos ellos abogados, el principal problema económico argentino ha sido consecuencia de la ausencia de un marco institucional adecuado para el crecimiento económico".
Los gobiernos K estarían contradiciendo esa afirmación.

Seguía Cacha: "Es curioso que al haber tantos presidentes abogados, uno de nuestros problemas fundamental sea el de la baja calidad en el respeto por los derechos de propiedad, la ausencia de estabilidad en las normas de juego y la falta de límites al Ejecutivo para que no pueda cambiar esas reglas de juego que deben ser estables en el tiempo. "

A simple vista, las políticas Kirchneristas (con el impulso inicial Duhaldista) muestran un desempeño muy importante en términos de crecimiento económico, lucha contra el desempleo y abolición de la indigencia. Sin embargo, la falta de una política de ingresos que trabaje sobre un horizonte un tanto más lejano y se base en un pacto social, está socavando por medio de la inflación muchos de los logros de su gestión. 
Al respecto, hace unos días Luciano Cohan nos mostraba como pudo haber impactado la inflación en el nivel de pobreza e indigencia en nuestro país luego de incorporación de la AUH (dice "pudo haber" y no "como impactó" debido al archiconocido problema con las estadísticas oficiales) .



Pero hay que recordar también que bajo el gobierno de Nestor Kirchner, con la restructuración de la Deuda, sumado al alto crecimiento económico, se logró disminuir considerablemente el stock de Deuda Externa/PBI (en el caso del gráfico YBN: Ingreso Bruto Nacional) para quedar en un nivel más a tono con el de los otros países de la región.
A principios de los 90's Ecuador era el país más endeudado con el exterior medido en términos de su producción. Sin embargo, al contrario del caso argentino, ellos comenzaron a desendeudarse en esa misma década.



En definitiva, no se pueden sacar muchas conclusiones. Por supuesto que sería demasiado tonto creer que los Economistas guardan cierto parecido y que por ende las políticas por ellos aplicadas en caso de ser Presidentes tienen rasgos similares.

Sin embargo, lo que está claro es que para que un país crezca de verdad se necesita acordar entre todos los actores independientemente de sus profesiones.
Cacha decía algo parecido: "Tal vez habría que explorar la posibilidad de establecer políticas públicas de largo plazo que nos permitan crecer en base a estudios interdisciplinarios en que abogados, economistas, filósofos, historiadores, cientistas políticos y educadores, por citar algunos casos, puedan establecer un orden institucional consistente."

Pero al fin de cuentas, yo no me estoy refiriendo solamente a crecimiento de la producción, sino a un crecimiento que permita que las personas dejen de ser pobres; que permita que no tengamos que medir más la indigencia, no porque los burócratas de turno decidieron simplemente eliminarla de sus fantasiosas mediciones, sino porque antes pensamos y luego construimos entre todos un país más justo. Un país donde ser rico no implique que muchos otros tengan que ser pobres. Quizá en ese momento no nos preocupe tanto la inseguridad.

La reflexión que me gustaría compartir es que, mientras los demagogos de siempre sigan blindados a espaldas de la pobreza y la marginalidad, no me queda otra que decir que los Abogados y muchos Economistas ya demostraron como la defensa a ultranza de la propiedad privada, sobre todo cuando esta resulta excesiva en cuantía e inclusive en países totalmente empobrecidos con niños muriendo de hambre, pidiendo monedas por las calles y hurgando en la basura para consumir las sobras de los más pudientes, termina justificando lo injustificable: la condena del mercado a los pibes que les tocó nacer en la pobreza. 

En mi opinión, no se necesita más entre nuestros gobernantes a los defensores de los derechos de los que más tienen. Ni siquiera se necesita quienes justifiquen que el respeto al derecho de la propiedad privada va a traer a la larga crecimiento, inversión, mejoras en el empleo, disminución de la pobreza. Y saben por qué? No solamente porque en el largo plazo estemos todos muertos, sino porque es una hijaputez no darse cuenta que por la condición actual, las consecuencias de lo que pase en el corto plazo, pueden llevar a que la vida de un montón de personas quede marcada a fuego por la codicia de unos y las teorías de largo plazo de otros.

La solución parece tan compleja como sencilla: simplemente se necesita gente que piense cómo hacer para que todos seamos ricos, pero primero logrando que cuanto antes nadie sea pobre. Y en esto, no hay tiempo para perder...

Saludos,
M.I.

domingo, 25 de julio de 2010

Verón y el Mercado de Verdad


Hace unos días, Eliseo Verón escribía en su columna de Perfil sobre cierta lucha que se daría entre la clase política y el periodismo por preservar, frente a la opinión pública, la imagen de ser quienes tienen acceso a la “verdad”. Además, sostiene que desde la década de 1980 se evidenció un “cambio de paradigma” que se correspondió con el ingreso masivo de capitales a la esfera de los medios de comunicación que sumado a lo que define “giro lingüístico” de las ciencias sociales, derrumbó el ideario de la objetividad en el periodismo.

De este modo, Verón observa que la clase política trata de capitalizar la pérdida en la cuota de “verdad” que evidencia el periodismo. Visto de este modo, se plantea como un juego de suma cero en el que la disputa Política Vs Periodismo ganan los adeptos que pierde el otro. Esos adeptos son tales porque los consideran captadores y/o proveedores de “verdad”.

Desde una óptica más realista, el juego también consiste en expandir la idea de que el otro jugador es un “manipulador de información”. Pero también se puede dar el caso de que alguien manipule información que lo perjudique (a modo de coartada) para luego decir que el otro lo ha hecho. Cuando incluimos esta posibilidad, junto con la posibilidad de que todos los jugadores sepan que el otro puede hacer cualquiera de estas cosas, el juego se vuelve (como casi todas las secciones de la realidad) tan complejo como indescifrable para los consumidores (en este caso votantes o seguidores de medios de información).
Sin embargo, en mi opinión, parecería más bien un juego de suma negativa*, en el que la sola competencia puede implicar mayores costos por participar que beneficios para los ganadores. En lo que estoy pensando es que se puede dar que una parte de la opinión pública se canse aun más y decida no creer en nadie. Así, el mercado de la “verdad” cada vez se hace más pequeño, mientras los que deciden ir por afuera se vuelven más cartesianos (en el sentido de Descartes).

Ahora, si suponemos (a la X-Files) que no podemos confiar en nadie (como garante de la objetividad): ¿tiene lógica tratar de consumir lo que suponemos que más se acerca a la “verdad”? ¿Tiene lógica la libertad de expresión sin límites, cuando las limitaciones de nuestros sistemas democráticos llevan a que disten mucho de ser parecidos a las concepciones ideales?
En mi opinión, la libertad de expresión no se puede desligar nunca de la responsabilidad acerca de lo que se está expresando. Mientras se puedan seguir esgrimiendo mentiras para dañar la imagen pública de otros o para inventar una “realidad social”, estamos jugando con un arma de doble filo.

Dado el desarrollo de internet y las redes sociales, Verón se preguntaba si “¿El periodismo electrónico (se ha) transformado en un arma eficaz contra los autoritarismos populistas del tercer milenio?”.

La pregunta me deja varias otras: ¿Por qué lucharía el periodismo contra los gobiernos autoritarios?...... quizá porque éstos no los dejarían expresarse (ni ganar dinero)….
Pero si siendo aliados consiguieran ser un “monopolio” periodístico o tener una gran porción del mercado ¿no les convendría apoyar a ese gobierno autoritario?........mmmmmm… no me queda claro si les conviene apoyar para tratar de estar entre los que más se destacan en su “lamebotez”, o bien si les conviene jugarla por afuera con algún otro.

De todos modos, me parece más correcto pensar al juego como uno que se da entre poderes que están entrelazados y no entre poderes que se disputan la torta de la credibilidad.
Como bien sabemos, existe la borocotización en la política. ¿Por qué los medios no cambiarían de colores según la ocasión?

 
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