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lunes, 5 de julio de 2010

Cosas Importantes en Economía

En “La era de las expectativas limitadas”, Paul Krugman destaca las 3 “cosas importantes” para la economía. A saber: la productividad, la distribución de la renta (o el ingreso), y el desempleo.

Un gran profesor me enseño que los objetivos históricos de política económica se concentraron en: crecimiento económico, desempleo e inflación.

A simple vista se puede decir que al menos hay 2 objetivos de política económica que guardan relación con las “cosas importantes”. En el caso del desempleo la relación es directa porque (cuando) se lo trata de combatir se lo hace explícitamente.
En el caso del crecimiento económico, podemos suponer que se basa, al menos en parte, en una mejora de la productividad.

La “cosa importante” que quedó relegada históricamente parece ser la distribución del ingreso. Krugman lo atribuye (en el caso Norteamericano) a que por un lado “no acabamos de comprender por qué aumentó la desigualdad” y por otro a que “cualquier intento de invertir la tendencia (hacia una mayor desigualdad) parece políticamente inalcanzable”.

En los papeles, los gobiernos se enfocaron más bien en objetivos sobre el nivel de inflación, que en sí, lo que garantizarían es cierto statu quo en la distribución del ingreso. Es decir, los pobres seguirán siendo pobres, pero al menos no tan pobres como en un contexto de inflación galopante.

En Argentina el tema parece ser diferente. Si bien desde la retórica los gobernantes parecen estar enfocados en resolver la cuestión de la creciente desigualdad, no se evidencia la obtención de resultados significativos, ni siquiera de los gobiernos más populistas como los Kirchneristas.
Por otra parte, en esta década el objetivo de la moderación de la inflación parece ser solamente una cuestión que interesa a los economistas y a gran parte de la sociedad, pero que es barrida bajo el tapete por los gobernantes.
El regreso de la curva de Phillips en el caso Argentino, donde se acepta una mayor tasa de inflación a fin de disminuir la tasa de desempleo, adopta una nueva forma que podemos llamar: Curva de Phillips disminuida por intervenciones!

Sin ir más lejos en ese tema podemos observar los datos de la EPH. Ahí se puede ver que si dividimos la población en 2 partes (según sus niveles de ingreso), la mitad de la población con mayores ingresos acapara cerca del 80 % del total de los mismos.




Pero en definitiva, dividir a la población por mitades es una medida muy gruesa para determinar problemas en la distribución del ingreso. Habitualmente se utiliza el indicador que muestra cuantas veces más ingresos percibe el 10% de la población con mayores ingresos en relación con los que percibe el 10 % de la población de menores ingresos.

En este sentido, si las estadísticas de la EPH fueran creíbles, se podría decir que los Gobiernos K, han contribuido a lograr que exista una menor diferencia entre los más ricos y los más pobres.
Este indicador que mostraba que en el 3er trimestre de 2003 el ingreso promedio del 10 por ciento de las personas más ricas era 33 veces superior al del 10 por ciento más pobre, llegó caer hasta un nivel de casi 25 veces en el 1er trimestre de 2010.



El problema se da en que ya en 2005 se había alcanzado un nivel menor (24.1 veces), por lo que luego de la implementación de la Asignación Universal por Hijo, cuando uno esperaría que se reduzca aun más la desigualdad, no se muestra muy alentadora la evolución del indicador.


Si miramos el desenvolvimiento de la porción del total de ingresos que se apropia el 80 % de la población de menores ingresos, comparados con los del 20% de más altos, vemos que estos últimos se apropian del 50 % del ingreso en promedio para el periodo. Es decir, el 80 % de la población de menores ingresos tiene que “repartirse” lo mismo que se “reparte” el 20 % más rico.




Espero que con esté simple ejemplo se entienda cual es el problema de la distribución del ingreso que debemos enfrentar.
En definitiva tener como objetivo el control de la inflación es deseable en tanto que ésta afecta más a los sectores de más bajos recursos (sencillamente porque todo o casi todo su ingreso lo deben utilizar para su consumo) y una variación del precio de los bienes y servicios que demandan puede llevar a que su situación económica se vuelva un tormento.

Sin embargo, como conclusión podemos decir que si bien el objetivo antiinflacionario podría ser un bálsamo para disminuir los nefastos problemas que genera la pobreza, el objetivo de lograr una más equitativa distribución del ingreso debe tenerse siempre presente en el diseño de la política económica. La AUH es un primer paso. Ahora se abrió el debate por el 82% móvil para los jubilados.  Hay que continuar por ese camino. Quizá los números no cierren en un principio pero se deben plantear como metas y tender hacia ellas gradualmente.

Es éste el momento en que los representantes del pueblo deben estar a la altura de las circunstancias. Es preciso abordar una reforma tributaria que permita hacer sostenible el objetivo de una mayor equidad en el ingreso.

Dar una puntada sin hilo, nos puede dejar desnudos en pocos pasos. Pero olvidarse de que hay que dar la puntada es extremadamente mezquino como para poder considerarlo algo sensato.
 
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