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viernes, 5 de noviembre de 2010

La Inflación y la AUH


Por estos días, me imaginaba posteando algo sobre la negativa a legalización de la Marihuana  en California. La idea era mezclar pinceladas de Terminator con las argumentaciones de Soros, que me habían resultado claramente convincentes.
Así, quería entrar en el debate para que se implemente la medida en nuestro país.

Pero bueno, la BEA tiene algunos mecanismos por los que te va llevando hacia ciertos temas de los que, para poder sentar bien tu opinión, se hace necesario redactar un post completo.

En los comentarios del post de Luciano Cohan  se abrió un frente de debate que me interesa continuar y que es el del impacto de la inflación sobre la pobreza e indigencia. 

Por supuesto que este análisis debe necesariamente ser realizado a groso modo, por los problemas que genera la falta de credibilidad del INDEC y además, voy a sumar algunas simplificaciones adicionales para facilitar la exposición.

Antes de empezar quiero destacar que uno de los mayores errores que se cometen al analizar el impacto de la AUH (y que puede ser aplicado al caso de la moratoria previsional) y que es el de partir de un ingreso=0 de las personas que comenzaron a percibirlos.

Así,  dicen por ej.:
“Si antes tenías $0 y ahora tenés $ 220: como puede la inflación por alta que sea perjudicar a ese beneficiario?”

Cuando medimos la variación de un ingreso nulo hasta cualquier otro número positivo, la variación se puede considerar como un incremento del 100%?. El problema es que esto sería independientemente de cuanto sea el nuevo monto. 

Además, como deflactar un ingreso de cero por cualquier índice, da cero, el problema es trivial y los defensores de la redistribución inflacionaria parecerían tener razón. 

Si recapacitamos un poco más, nos damos cuenta que un supuesto más realista es que el ingreso nominal de cualquier familia es necesariamente superior a cero.  Pero igualmente, si queremos seguir sosteniendo de que era cero, lo que me gustaría argumentar es que mediante los aumentos de precios de los bienes de consumo, la brecha de ingresos que necesitaría la familia, para adquirir cierta canasta, cada vez es mayor. Así que no da lo mismo la inflación para alguien que tiene un ingreso de 0, porque si consigue un mango, cada vez le alcanza para comprar menos. 

 
Estaba pensando en plantear una serie de escenarios hipotéticos, cuando me topé con este muy buen laburo de Diego Born, que trabaja en base a datos de la EPH, y que utiliza para actualizar la Canasta Básica Total y la Canasta Básica Alimentaria, el IPC del INDEC hasta la intervención de 2007 y a partir de allí el IPC BACity.

Una de las observaciones que realiza el autor es que, en línea con lo que posteábamos acá, el grueso de la mejora en materia disminución de las diferencias entre ricos y pobres durante los gobiernos kirchneristas se dio entre 2004 y 2005.

Analizando la brecha entre el 1er quintil de población más pobre y el 1ro más rico, el autor citado dice: “La disminución más fuerte se registra entre 2004 y 2005, cuando la brecha pasa de 20,2 a 14,8 veces (esta abrupta caída obedece, en parte importante, a la disminución de la cantidad de personas que residían en hogares sin ingresos, que pasó del 3,5% en 2004 a ubicarse por debajo del 1% en los años restantes). Luego, la caída mostró un carácter más leve hasta el segundo trimestre de 2008 (11,9 veces), con un ligero incremento en el segundo trimestre de 2009 (12,5 veces).”

Hasta fines de noviembre de 2005 Lavagna se desempeñó como Ministro de Economía de la Nación. Desendeudamiento y disminución de la Brecha entre los más ricos y los más pobres parece que fueron características de su gestión. Y a juzgar por los datos que ofrece el trabajo citado, muchísimos más magros son los resultados posteriores. 

Adicionalmente, me gustaría plantear una crítica constructiva hacia los trabajos sobre distribución del ingreso:  mirar la evolución de los ingresos reales entre los distintos deciles no tiene mucha relevancia.

En los deciles de la población más vulnerable, el impacto de la inflación (utilizando el índice que queramos) directamente te puede dejar por debajo de la línea de la pobreza o indigencia (medida por ingresos monetarios).  Esto es en puramente teórico, digamos. No creo que una familia que obtenga $100 pesos más que el necesario para no caer en la pobreza según los criterios y manipulaciones de la medición, deje de ser pobre.  

Sin embargo, lo que es cierto es que al asignarle a una familia pobre la AUH, sus ingresos se ven incrementados en una gran proporción. Pero considerando que posiblemente sean personas desempleadas o bien que trabajen en negro, sus ingresos anteriores a la AUH se ven totalmente corroídos por la inflación y a menos de que la suma de todas las asignaciones por hijo que reciba una familia superen la tasa de inflación del período multiplicada por los ingresos (sin AUH) del mismo,  estos serán perjudicados en términos de poder de compra.

Supongamos que una flia. Tenía un ingreso de $500 antes de la AUH y se observa una tasa de inflación anual del 20% (suponemos una tasa mensual equivalente de 1,5%*). Con una AUH de $ 180 para 2 hijos (supongamos que se da todo el mismo mes, para simplificar) entonces los ingresos mensuales familiares pasaron a incrementarse en un 73% y pasan a ser de $ 860.

Cuánto tardaría en este caso la inflación en comerse la AUH? Aprox. 37 meses.


El resultado depende de la situación inicial y de la tasa de inflación que consideremos. Como la AUH representa una suma fija independientemente del ingreso de las flias. beneficiarias, para los que partian de ingresos menores (como es el caso de los que quedaban por debajo de la línea de indigencia), el impacto de la AUH provoca una aumento sustancial de los ingresos familiares y por ende la inflación, por alta que sea, tarda más en eliminar o revertir el impacto positivo.

Se presentan 4 casos: Ingresos familiares antes de la AUH de $500, $1000, $1500 y $2000.
Hay que marcar un agravante que constituye que los Alimentos y Bebidas aumentaron sus precios últimamente a tasas más altas que el resto de la canasta, por lo que para la familia de menos recursos podríamos deflactar  sus ingresos monetarios por una tasa de inflación más alta (esto lo dejaremos de lado en este momento).

Como decíamos antes, para la primer familia, el ingreso adicional de la AUH dadas las condiciones estipuladas, tardaría unos 37 meses en verse revertida como consecuencia de la inflación
Para los otros tres casos, los tiempos se acortan y pasan a ser de 21 meses (para ingresos de $1000), 15 meses (para $1500) y de tan solo 12 meses para quienes tenían ingresos por $2000 antes de la AUH.

Es cierto que no estamos teniendo en cuenta los ajustes que pueden tener los ingresos, pero también parece razonable suponer (contrariamente a lo que dicen las estadísticas oficiales) que los sectores más desfavorecidos encuentran mayores dificultades para obtener mejoras en los mismos.
Espero que de este modo quede más claro el punto al que me refería con que hay que ver a quien le sacás para darle a los que menos tienen. 

Salvo que todos piensen que las familias que hacia 2009 vivían con $ 2000 por mes eran ricas??
Si, si, ya sé que la AUH pasó a ser de $ 220, pero todos saben que si en vez de poner $ 2000, ponemos $2500 y en vez de 20 % de infla, ponemos 30%, los resultados son menos alentadores…


 Generalizando, podemos decir que dada una tasa de inflación mensual  equivalente a la tasa anual que se observaría en el caso de “normalidad” de las estadísticas públicas, el período (t) a partir del cual se compensaría el beneficio de la AUH por la inflación y que pasado este empeoraría el ingreso a precios constantes de la familia viene dado por:  

Bueno, ahora podemos jugar un poco con los números y no hablar tanto en el aire…

Saludos,

M.I.

*Tasa Mensual Equivalente se calculó como: 








miércoles, 8 de septiembre de 2010

El Dinero no es todo, Ay como ayuda!!

Según un estudio realizado por Daniel Kahneman y Angus Deaton, para los estadounidenses a medida que los ingresos van aumentando hasta llegar a los U$S 75.000 anuales, se va produciendo un aumento de satisfacción de las personas.
Pasando ese umbral ya empiezan a interesar otras cuestiones.

¿Qué significa el resultado de éste estudio, sino que en realidad hay una necesidad subjetiva básica de ingresos para garantizarse cierta tranquilidad económica y aliviar el estrés y la tristeza que produce no tener lo suficiente para vivir dignamente?

Sobre los datos, escriben los autores, "They do not imply that people will not be happy with a raise from $100,000 to $150,000, or that they will be indifferent to an equivalent drop in income.... What the data suggest is that above a certain level of stable income, individuals' emotional well-being is constrained by other factors in their temperament and life circumstances."

Así, que en realidad, si bien no quiere decir que no les interesa aumentar sus ingresos por encima de loas 75 lucas verdes, pasado ese umbral la felicidad estáría condicionada por otros factores.

Por eso, siempre es bueno recordar, que mediante la Política Económica se puede ayudar a que las personas seamos más felices…

Después cada cual tendrá sus particularidades, pero lo que  potencialmente se puede lograr, hay que tratar por todos los medios de alcanzarlo…

Para mi es bastante realista la conclusión, digamos que independientemente del monto que surge de la encuesta.

Estoy tratando de pensar en Argentina cuanto sería ese ingreso que previene el estrés y la tristeza de sentirse pobre….

¿Alguien tiene formada una opinión al respecto?

Saludos,

PD: Para los que les interese también les dejo la nota en El Cronista

martes, 31 de agosto de 2010

¿Para quien labura el Robin Hood moderno?

En la columna de hoy en La Nación, Lozano piensa en línea con lo que poníamos acá

Aquí se pone de manifiesto que explotar un trade-off de corto plazo entre tasa de inflación y tasa de desempleo (o bien aceptar una mayor tasa de inflación a fin de disminuir la tasa de desempleo, o viceversa), si bien puede implicar que quienes anteriormente eran desempleados pasen a estar en una mejor situación, dado un nivel de ingresos de la mayoría de las personas  demasiado bajo, el aumento generalizado de precios y sobre todos los de los bienes que componen la Canasta Básica Total (que mide la línea de la pobreza), y la Canasta Básica de Alimentos (que mide la línea de la indigencia) llevaría a agravar la situación de pobreza de un mayor número de personas que no logran recomponer sus ingresos en una magnitud mayor o igual a la escalada de los precios.

Así que además de generarse un problema de sustentabilidad en el tiempo de cierto tipo de políticas macroeconómicas, se generan problemas de corto plazo que implican una contradicción en vistas de que hay que tener en consideración que las clases más perjudicadas son las de menores ingresos (aunque también parte de ella se “beneficia” con la inclusión en el mercado laboral).
Entonces, el problema del Robin Hood argentino moderno se transforma en la elección entre:

i- Sacarle a los pobres y a los medianamente pobres para darle a los más pobres (y a los más ricos).
ii- Sacarle a los más ricos y a los medianamente pobres para darle a los más pobres.
iii- Sacarle a los ricos para darle a los pobres, sin alterar las circunstancias de los medianamente pobres.
Se me ocurrieron estas 3 opciones pero a simple vista no parecen colectivamente exhaustivas .

¿Qué piensan los queridos amigos de La Mano Visible acerca de estas consecuencias  deseadas (baja del desempleo y aumento del empleo) como indeseadas (tasa de inflación superior a los 2 dígitos) de la Política Económica actual?

Parecería que muchos comentaristas ricos no hay porque no criticaron aun las ideas resdistribucionistas. Así que, si somos todos de medianamente pobres para abajo, supongo que enfrentamos un dilema en la valoración de la creación de empleo y la inflación.

Ahora me toca leerlos a uds. en los comentarios, 

Saludos,

miércoles, 25 de agosto de 2010

La paradoja del buen Distribuidor

En su última aparición en La Mano Visible, Utópica nos quiso adentrar en el Decrecimiento Latouchista.

La idea que parece estar atrás de ese concepto es que, si se logra bajar el consumo de productos que son considerados "innecesarios" o "no esenciales" el mundo será un lugar más apto para la vida, más que nada pensando en las generaciones futuras.

Además, si se volcara la producción hacia otro tipo de productos que admitiesen disminuir el flagelo del hambre generado como consecuencia de la pobreza, parecería que toda la idea cierra y podríamos terminar imaginándonos un mundo de donde reine la alegría  y las personas se sientan tan contentas sin celulares, Big Mac´s y Ferraris, que ya no es necesario estudiar ciencias económicas, ni sociología, ni política.Ni mucho menos psicología!.

Pero bueno, si bien las propuestas de quienes argumentan acerca del Consumo Sustentable son muy nobles en cuanto a Economía de la Ecología, nos queda mucho por decir acerca de la generación de empleo, de la distribución del ingreso y de la riqueza, y de las necesidades subjetivas de las personas (SI! Tenemos necesidades subjetivas además de biológicas!!) como para que todo esto se acerque un poquito a la realidad.

Porque bien podríamos producir todos los alimentos necesarios para abastecer a todas las personas (que de hecho se hace) pero si no tenés una medianamente equitativa distribución del ingreso (lo que, por desgracia, también de hecho se da), estás en la paradoja actual.

En esta nueva entrada no quiero perder de vista el problema de la distribución del ingreso, adicionando el de la distribución de la riqueza. Penosamente se suelen usar los conceptos como sinónimos, así que voy a tratar primero de diferenciarlos para luego acercarlos y finalizar ampliándolos.

Una de las diferencias que siempre marcan los Economistas es la que se da entre Flujos y Stocks.
Se puede decir que un stock es algo que se tiene en un momento del tiempo (por ejemplo cierta cantidad de dinero en EFVO en la billetera de M.I.). También podría ser una deuda.

Por otra parte, un flujo es lo que se puede obtener de la diferencia de dos stocks en distintos momentos del tiempo (por ej. si queremos saber cuál fue el gasto del fin de semana y si solo tuviéramos EFVO, medimos el stock el viernes a la noche, y luego el lunes a la mañana... la diferencia, si es que queda algo, es lo que se gastó... es decir es un flujo de gasto). O bien, la medición de una variable en un período de tiempo. Así, uno de los flujos más relevantes en la economía es el ingreso (y la producción) que representa lo que se obtiene en un período determinado por el alquiler de las fuerzas productivas (o mediante el proceso de producción).

Así, una diferencia que podemos trazar entre el Ingreso y la Riqueza es que la primera es una variable flujo mientras que la segunda es una variable stock. Esto quiere decir que si la riqueza es de $100 el viernes a la noche y el fin de semana se gastaron $60, la riqueza medida el lunes a la mañana debería ser de $40 (Esto porque estamos contemplando que no hay destrucciones o desapariciones de ese dinero, ni revalorizaciones, ni deudas contraídas).

Así, lo que podemos llamar Ingreso en un sentido amplio, es la suma de la retribución de los distintos factores de la producción. Esto guarda relación con lo que se denomina "Teoría Vulgar de los Costos de Producción"* que concibe que los productos tienen un valor de cambio dado por la suma de los costos que implican su producción (Salario a los trabajadores + Renta a los propietarios de la tierra + Ganancias a los capitalistas).

Pero como en definitiva, cada capitalista, propietario de tierras o trabajador (o dos de estas, o todas) es un individuo, el Ingreso que se genera en el proceso productivo de un período determinado, es apropiado por una serie de individuos.
Un problema interesante se da cuando alguien no es ninguna de esas 3 cosas (por ej. un desempleado que no tiene ninguna riqueza, más que su fuerza productiva para ofrecer) o bien cuando la distribución es tan desigual que lleva a que algunas personas no puedan obtener con sus ingresos los bienes y servicios básicos necesarios para llevar adelante una vida digna. Es muy claro que es difícil definir qué es una "vida digna", como también lo es argumentar si es "justa" o no una determinada distribución del ingreso dada.

Lo cierto es que luego el Estado cobra determinados impuestos y mediante determinadas políticas económicas redistribuye el ingreso (ej. Jubilaciones, Pensiones, AUH, Planes para Desempleados o subempleados). Es decir, le saca a unos (o a todos) para darle a otros o a todos, pero en otra forma. Un sistema tributario progresivo se financiaría principalmente a través de los que más ganan o tienen, para darle, prioritariamente, a los que menos ganan o tienen.

Para acercar los conceptos, se puede decir que los Ingresos pueden generar riqueza (si no se consumen en su totalidad) y por otra parte que un stock de riqueza puede generar un flujo de ingresos (lo que se denomina ingresos de la propiedad. Por ej. el interés de un depósito plazo fijo).

Además, las personas pueden obtener una fuente de ingresos además de un stock de riqueza como consecuencia de las circunstancias de su familia (por ej. las herencias).

Para ir cerrando, y con el objetivo de que el post no esté tan cercano a ser como una píldora de lexotanil, nos queda el desafío de ampliar un poco los conceptos.

Respecto del de Riqueza, leí por algún lado que debería incluir el conocimiento adquirido por una persona. En una “sociedad del conocimiento” no nos debe resultar extraño, pero el desafío mayor es el que nos plantea la justificación y la posibilidad de lograr una mejor distribución o al menos aminorar el problema mediante su redistribución.

Redistribuir la riqueza trae ciertos inconvenientes asociados con que cada persona tiene sus hábitos de consumo, ahorro y sobre todo distintas habilidades para las finanzas personales (o inversiones), por lo que podría darse que si alguien es más frugal que otro o más capaz para invertir y por ende se llega a tornar más “rico”, estaríamos castigando una acción que no va en contra de los intereses comunes.

Es una encrucijada interesante, ya que con una más equitativa distribución del ingreso se podría corregir, pero solamente pasado demasiado tiempo, el problema de la tremenda desigualdad en la riqueza.

Por otra parte, una potencial redistribución de la riqueza, si no estuviera acompañada de una mejor distribución del ingreso sería similar a patear la pelota para adelante, o como suele pasar en nuestro país sería seguir confundiendo un stock con un flujo.

Así que la posibilidad que veo factible es, aplicar mayor presión impositiva sobre la riqueza y sobre los ingresos de la propiedad, gravar intensamente las herencias y a la vez convertir al país en uno donde los salarios, las asignaciones universales y las jubilaciones garanticen un piso de nivel de vida digno, pero donde sigamos manteniendo los incentivos al esfuerzo de las personas mediante su trabajo. Donde existan las diferencias de ingresos pero no las abismales y donde no existan los multimillonarios a menos de que todos seamos medianamente eso. Porque como decía el otro día, comentando el gran post de Ana C., el hecho de que los recursos esten mejor distribuidos no quiere decir que tenemos que ser todos pobres!!!

En resumen, en lo que pienso es en un nuevo país y un nuevo mundo. Pero más cercano al viejo paradigma que algunos profesores nostálgicos me contaron que regía: un mundo donde las personas vuelvan a “valer” por lo que hacen y no por lo que tienen.
Un mundo donde los Fort´s hubieran pasado desapercibidos (salvo si hacían un rico chocolate).

Me intriga saber que piensan nuestros amigos… de ahora en más nos podemos definir como pertenecientes a la barra de los “Utópicos” o a la barra de los “Realistas”. Lo que no sé es donde quedamos los “redistribucionistas”…

Saludos,

La imagen la tomé de acá

lunes, 5 de julio de 2010

Cosas Importantes en Economía

En “La era de las expectativas limitadas”, Paul Krugman destaca las 3 “cosas importantes” para la economía. A saber: la productividad, la distribución de la renta (o el ingreso), y el desempleo.

Un gran profesor me enseño que los objetivos históricos de política económica se concentraron en: crecimiento económico, desempleo e inflación.

A simple vista se puede decir que al menos hay 2 objetivos de política económica que guardan relación con las “cosas importantes”. En el caso del desempleo la relación es directa porque (cuando) se lo trata de combatir se lo hace explícitamente.
En el caso del crecimiento económico, podemos suponer que se basa, al menos en parte, en una mejora de la productividad.

La “cosa importante” que quedó relegada históricamente parece ser la distribución del ingreso. Krugman lo atribuye (en el caso Norteamericano) a que por un lado “no acabamos de comprender por qué aumentó la desigualdad” y por otro a que “cualquier intento de invertir la tendencia (hacia una mayor desigualdad) parece políticamente inalcanzable”.

En los papeles, los gobiernos se enfocaron más bien en objetivos sobre el nivel de inflación, que en sí, lo que garantizarían es cierto statu quo en la distribución del ingreso. Es decir, los pobres seguirán siendo pobres, pero al menos no tan pobres como en un contexto de inflación galopante.

En Argentina el tema parece ser diferente. Si bien desde la retórica los gobernantes parecen estar enfocados en resolver la cuestión de la creciente desigualdad, no se evidencia la obtención de resultados significativos, ni siquiera de los gobiernos más populistas como los Kirchneristas.
Por otra parte, en esta década el objetivo de la moderación de la inflación parece ser solamente una cuestión que interesa a los economistas y a gran parte de la sociedad, pero que es barrida bajo el tapete por los gobernantes.
El regreso de la curva de Phillips en el caso Argentino, donde se acepta una mayor tasa de inflación a fin de disminuir la tasa de desempleo, adopta una nueva forma que podemos llamar: Curva de Phillips disminuida por intervenciones!

Sin ir más lejos en ese tema podemos observar los datos de la EPH. Ahí se puede ver que si dividimos la población en 2 partes (según sus niveles de ingreso), la mitad de la población con mayores ingresos acapara cerca del 80 % del total de los mismos.




Pero en definitiva, dividir a la población por mitades es una medida muy gruesa para determinar problemas en la distribución del ingreso. Habitualmente se utiliza el indicador que muestra cuantas veces más ingresos percibe el 10% de la población con mayores ingresos en relación con los que percibe el 10 % de la población de menores ingresos.

En este sentido, si las estadísticas de la EPH fueran creíbles, se podría decir que los Gobiernos K, han contribuido a lograr que exista una menor diferencia entre los más ricos y los más pobres.
Este indicador que mostraba que en el 3er trimestre de 2003 el ingreso promedio del 10 por ciento de las personas más ricas era 33 veces superior al del 10 por ciento más pobre, llegó caer hasta un nivel de casi 25 veces en el 1er trimestre de 2010.



El problema se da en que ya en 2005 se había alcanzado un nivel menor (24.1 veces), por lo que luego de la implementación de la Asignación Universal por Hijo, cuando uno esperaría que se reduzca aun más la desigualdad, no se muestra muy alentadora la evolución del indicador.


Si miramos el desenvolvimiento de la porción del total de ingresos que se apropia el 80 % de la población de menores ingresos, comparados con los del 20% de más altos, vemos que estos últimos se apropian del 50 % del ingreso en promedio para el periodo. Es decir, el 80 % de la población de menores ingresos tiene que “repartirse” lo mismo que se “reparte” el 20 % más rico.




Espero que con esté simple ejemplo se entienda cual es el problema de la distribución del ingreso que debemos enfrentar.
En definitiva tener como objetivo el control de la inflación es deseable en tanto que ésta afecta más a los sectores de más bajos recursos (sencillamente porque todo o casi todo su ingreso lo deben utilizar para su consumo) y una variación del precio de los bienes y servicios que demandan puede llevar a que su situación económica se vuelva un tormento.

Sin embargo, como conclusión podemos decir que si bien el objetivo antiinflacionario podría ser un bálsamo para disminuir los nefastos problemas que genera la pobreza, el objetivo de lograr una más equitativa distribución del ingreso debe tenerse siempre presente en el diseño de la política económica. La AUH es un primer paso. Ahora se abrió el debate por el 82% móvil para los jubilados.  Hay que continuar por ese camino. Quizá los números no cierren en un principio pero se deben plantear como metas y tender hacia ellas gradualmente.

Es éste el momento en que los representantes del pueblo deben estar a la altura de las circunstancias. Es preciso abordar una reforma tributaria que permita hacer sostenible el objetivo de una mayor equidad en el ingreso.

Dar una puntada sin hilo, nos puede dejar desnudos en pocos pasos. Pero olvidarse de que hay que dar la puntada es extremadamente mezquino como para poder considerarlo algo sensato.
 
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