“Asumir que todo cuerpo contiene infinitas formas de expresión de su ser; es admitir de alguna manera que existe un lenguaje corporal.”
Cada hombre, cada cuerpo posee tanto en su interioridad como en su exterioridad infinitas formas de comunicarse, de crear lenguaje para expresar su ser. Este “lenguaje corporal”, auxiliado o no de la palabra, nos permite componer formas tanto individuales como comunes de identidad; identidad como hombres, como colectivo.
Al hablar de identidad nos permite meternos de lleno en cuestiones como la formas de construcción y de expresión en las que nos encontramos con lo que somos, hacemos y decimos con otros.
Tomar estas ideas a priori nos posibilita comenzar a pensar: La danza no solo como una de las formas sociales de expresar la cultura de un pueblo, portador de un lenguaje común (compartido); sino, y por ahí lo más interesante, la Danza como un potencial vehículo de transformación social capaz de revolucionar las formas en las que los hombres somos capaces de expresar nuestro ser en el mundo, y como tal, capaz de crea lazos; conexiones que adquieren los rasgos de un lenguaje intercultural.
Entonces lenguaje, expresión, hombre, comunidad y realidad social, todas ellas son a la vez, medios y fines, capaces de revolucionar…
Ahora bien, nuestra realidad social está en permanente movimiento, y crisis, e indefectiblemente nos muestra que hay una necesidad de reconstituir cierta noción de identidad comunitaria y dejar de ser cuerpos que buscan a lo largo de su existencia líneas de fuga.
En la actualidad encontramos al hombre vedado (y vendado) por todos lados. Imposibilitados por innumerables crisis, de desarrollar todo este caudal expresivo, teniendo consecuencias directas en las formas en las que nos relacionamos con los demás.
Hombres colonizados por doquier, a través de los innumerables instrumentos de dominación a los que somos expuestos cotiadiamente…hombres silenciados!
Es a partir de todas estas ideas que comienza a hacérsenos indispensable definir que es lo que entendemos por comunidad.[1]
Es entonces que nos parece sugestivo introducir la noción de comunidad rousseauniana, aquella que propone en el Contrato Social: Comunidad entendida como un “entretejimiento de sujetos autónomos".[2]
Extrapolando esta noción nos permite pensar tanto la esfera individual como colectiva que posee todo individuo[3] ambas dos necesarias e importantes en la construcción de lo social. Red social compuesta por hombres que necesitan de otros para “tejer” de lo común; componer el cuerpo social (y político).
Extrapolando esta noción nos permite pensar tanto la esfera individual como colectiva que posee todo individuo[3] ambas dos necesarias e importantes en la construcción de lo social. Red social compuesta por hombres que necesitan de otros para “tejer” de lo común; componer el cuerpo social (y político).
Comunidad que a la vez refuerza la identidad individual, otorgando a cada uno a la vez una identidad compartida, social y política, capaz de desarrollar formas conjuntas de expresión.
Entonces comunidad, identidad y danza, establecen un vínculo y vehículo de comunicación intercultural; lenguaje compartido y a la vez individual, que de forma artística y creativa, es capaz de liberar y alimentar nuevas formas de expresión comunitarias.
Cada hombre es portador de ese cambio en las formas relacionarse con otro, y capaz de construir nuevas formas de vínculo con los demás.
Somos nosotros, seres pensantes y cuerpos en movimiento los forjadores de nuestras formas de convivencia; seres que a través de la palabra y el movimiento nos expresamos…hombres que somos puro caudal expresivo.
Vale decir, en consonancia con lo expuesto hasta este momento, que es particularmente esta disciplina artística la que nos permite hacernos de muchos mas instrumentos para la comunicación con el otro, ya que no sólo nos vincula de una manera más legítima con nuestro ser sino que abre enormes canales de expresión teniendo en cuenta a los otros.
Somos seres que construimos nuestra comunidad y nuestra danza con otros, atendiendo a que necesitamos de los otros de una manera auténtica; es por ello que tratamos de resaltar la enorme potencia e importancia de la expresión corporal a la hora de generar lazos comunitarios.
Vehículo, medio y fin que seguramente necesite de mucho mas entrenamiento, corporal y mental, de lo que estamos acostumbrados…
Laura B.-
[1] La noción de comunidad, en líneas generales, siempre es definida por una oposición a la individualidad; más allá de que en esta afirmación no encontramos nada novedoso, es a la que nos invita a pensar algunas de las contradicciones por las que se atraviesa al pensar posibles construcciones comunitarias o el concepto mismo de comunidad en la actualidad.
[2] Peña Echeverría, Javier, “Rousseau y la Comunidad Política ”, Universidad Vallaloid, ISEGORíA/11 1995.
[3] Estas esferas del hombre, encuentran en la danza sus sinónimos: en que se denomina como los espacios cercano, parcial y social. Espacios que hay que aprehender a habitar.
