martes, 5 de abril de 2011

Danza: medio y fin de nuevas formas de expresión y transformación de nuestra identidad social.

por Laura B.

“Asumir que todo cuerpo contiene infinitas formas de expresión de su ser; es admitir de alguna manera que existe un lenguaje corporal.”





Cada hombre, cada cuerpo posee tanto en su interioridad como en su exterioridad infinitas formas de comunicarse, de crear lenguaje para expresar su ser. Este “lenguaje corporal”, auxiliado o no de la palabra, nos permite componer formas tanto individuales como comunes de identidad; identidad como hombres, como colectivo.
Al hablar de identidad nos permite meternos de lleno en cuestiones como la formas de construcción y de expresión en las que nos encontramos con lo que somos, hacemos y decimos con otros.
Tomar estas ideas a priori nos posibilita comenzar a pensar: La danza no solo como una de las formas sociales de expresar la cultura de un pueblo, portador de un lenguaje común (compartido); sino, y por ahí lo más interesante, la Danza como un potencial vehículo de transformación social capaz de revolucionar las formas en las que los hombres somos capaces de expresar nuestro ser en el mundo, y como tal, capaz de crea lazos; conexiones que adquieren los rasgos de un lenguaje intercultural.
Entonces lenguaje, expresión, hombre, comunidad y realidad social, todas ellas son a la vez, medios y fines, capaces de revolucionar…
Ahora bien, nuestra realidad social está en permanente movimiento, y crisis, e indefectiblemente nos muestra que hay una necesidad de reconstituir cierta noción de identidad comunitaria y dejar de ser cuerpos que buscan a lo largo de su existencia líneas de fuga.
En la actualidad encontramos al hombre vedado (y vendado) por todos lados. Imposibilitados por innumerables crisis, de desarrollar todo este caudal expresivo, teniendo consecuencias directas en las formas en las que nos relacionamos con los demás.
Hombres colonizados por doquier, a través de los innumerables instrumentos de dominación a los que somos expuestos cotiadiamente…hombres silenciados!
Es a partir de todas estas ideas que comienza a hacérsenos indispensable definir que es lo que entendemos por comunidad.[1]
Es entonces que nos parece sugestivo introducir la noción de comunidad rousseauniana, aquella que propone en el Contrato Social: Comunidad entendida como un “entretejimiento de sujetos autónomos".[2]

Extrapolando esta noción nos permite pensar tanto la esfera individual como colectiva que posee todo individuo[3] ambas dos necesarias e importantes en la construcción de lo social. Red social compuesta por hombres que necesitan de otros para “tejer” de lo común; componer el cuerpo social (y político).
Comunidad que a la vez refuerza la identidad individual, otorgando a cada uno a la vez una identidad compartida, social y política, capaz de desarrollar formas conjuntas de expresión.
Entonces comunidad, identidad y danza, establecen un vínculo y vehículo de comunicación intercultural; lenguaje compartido y a la vez individual, que de forma artística y creativa, es capaz de liberar y alimentar nuevas formas de expresión comunitarias.
Cada hombre es portador de ese cambio en las formas relacionarse con otro, y capaz de construir nuevas formas de vínculo con los demás.
Somos nosotros, seres pensantes y cuerpos en movimiento los forjadores de nuestras formas de convivencia; seres que a través de la palabra y el movimiento nos expresamos…hombres que somos puro caudal expresivo.

Vale decir, en consonancia con lo expuesto hasta este momento, que es particularmente esta disciplina artística la que nos permite hacernos de muchos mas instrumentos para la comunicación con el otro, ya que no sólo nos vincula de una manera más legítima con nuestro ser sino que abre enormes canales de expresión teniendo en cuenta a los otros.
Somos seres que construimos nuestra comunidad y nuestra danza con otros, atendiendo a que necesitamos de los otros de una manera auténtica; es por ello que tratamos de resaltar la enorme potencia e importancia de la expresión corporal a la hora de generar lazos comunitarios.

Vehículo, medio y fin que seguramente necesite de mucho mas entrenamiento, corporal y mental, de lo que estamos acostumbrados…

Laura B.-

[1] La noción de comunidad, en líneas generales, siempre es definida por una oposición a la individualidad; más allá de que en esta afirmación no encontramos nada novedoso, es a la que nos invita a pensar algunas de las contradicciones por las que se atraviesa al pensar posibles construcciones comunitarias o el concepto mismo de comunidad en la actualidad.

[2] Peña Echeverría, Javier, “Rousseau y la Comunidad Política”, Universidad Vallaloid, ISEGORíA/11 1995.

[3] Estas esferas del hombre, encuentran en la danza sus sinónimos: en que se denomina como los espacios cercano, parcial y social. Espacios que hay que aprehender a habitar.

martes, 15 de marzo de 2011

Polemic Way!

Era hora de que se haga justicia. No se puede permitir que se esté engañando sistemáticamente a la población.


Que los precios suben 1, que los precios suben 2. Ya no es distorsión sino extorsión.
Ya no es dispersión, sino distracción a favor de la conspiración.

Como decían Pedro y Pablo: “Bronca cuando roba el asaltante, pero también roba el comerciante…”. Y así es. Te clavan con algo. Te lo venden con moño y no había hasta ahora defensa del consumidor ni ombudsman que valga.

Un grosso dijo: “Acá, viejo, no vas a andar mintiendo. A quien miente o utilice una fórmula matemáticamente incorrecta se le aplica un correctivo y a otra cosa”.

No entiendo bien por qué son todas las multas de la misma cuantía, pero bueno, el tipo es democrático hasta en eso. Es igualitario hasta en la sanción.

Me da cosa pensar que si las multas alcanzan precios monetarios muy elevados, eso lleve a que se desencadene una puja “multa-precio de consultoría” que derive en consecuencias insalubres para los consumidores de estadísticas privadas. Pero no es un servicio que tenga suficiente ponderación en los índices de precios, como para que afecte nuestra querida estabilidad.


Casado en la salud y no en la enfermedad con las estadísticas.

Cansado de que los argentinos sufran de “sensación de inflación” por culpa de estos apátridos.

Representando el corazón del Nac-Popismo más acérrimo.

Gladiador de la Verdad…


 
 
 

Esperemos que sea para quedarse siempre…

No cambies nunca Polemic…

martes, 22 de febrero de 2011

La Burocracia Privada…peor que la estatal

En estos días me vi en la necesidad de contratar un servicio de internet y debido a que leí en varios post y comentarios críticas habituales que hacen referencia a la productividad de los trabajadores y organismos del Estado, decidí contarles la experiencia que estoy teniendo con la Burocracia Privada (dedicado a los amantes del Free Market…)

Si bien luego del FIBERGATE se presentaron listados con empresas prestadoras, a priori, la inmensa mayoría no cumple con uno de los requisitos esenciales para que un particular la contrate: saber de otra persona que lo haya hecho y que nos diga que le funciona bien.

Tamizando en base a este criterio, queda un grupo ultra reducido qué, supongo, debe concentrar la casi totalidad del mercado de internet residencial. Ni hablar si a uno se le ocurre, hacer click en cada uno de los links de los supuestos prestadores, dándose cuenta que, para cierta parte, ni figuran los servicios de internet en su sitio web.

De este modo, en la busqueda del proveedor que se acerque lo máximo posible a mi requerimiento me comuniqué con tres empresas obteniendo los siguientes resultados:

EMPRESA I: Para contratar el servicio tenés dos opciones: i- llamar telefónicamente, ii- contratar por internet (lo que hace que la promoción vigente sea del doble de tiempo que si contratás llamando). Para contratar por internet tenés que completar una serie de formularios. El primero te pide el número de teléfono. Luego, aunque no termines de completar todos los formularios, se da de alta una solicitud a nombre del titular del número de teléfono que pusiste (es decir, si le pongo cualquier número y luego completo con cualquier dato, se genera a nombre del titular de la linea telefónica del número que puse. Una vergüenza). Como en realidad estaba probando con el número de un familiar, se generó el pedido a nombre del titular y en cuanto llamé para darlo de baja (porque nunca había completado todos los formularios digitales) y luego de una larga espera, me avisaron que “todavía el sistema no tenía cargado el pedido” que llamara a los tres días. Para ese día no fue necesario llamar, ya que me llamaron dos veces distintas a las cuales tuve que explicar porqué estaba dando de baja algo que nunca había pedido.

EMPRESA II: Al igual que la EMPRESA I tiene una promoción qué, si se contrata por internet, dura el doble de tiempo que si uno llama. El tema es que el formulario para “contratar” por internet sólo deja poner los datos para que luego esta gente se comunique con uno: SI, SI… SI UNO LLAMA TIENE UN PRECIO, PERO SI UNO DEJA SUS DATOS PARA QUE LO LLAMEN, TIENE OTRO
Cansado de que no me llamaban y no dispuesto a perder plata por el sólo hecho de apresurarme, pero tampoco soportando tan insólito sistema, decidí comunicarme con otra empresa...

EMPRESA III: La empresa en cuestión no tiene la posibilidad de contratar por internet. Sólo se lo hace telefónicamente. Esta empresa tiene una demora de instalación de cerca de una semana, pero si uno necesita que se haga un sábado (porque no puede quedarse en las laxas bandas horarias en las que dan turno en los días hábiles) lleva aprox. dos semanas.
Esta empresa pasadas las dos semanas vino a instalar el servicio y debido a que hay un problema con el cableado interno de la construcción del edificio no puede pasar el cable hacia adentro del departamento, no queriendo tampoco realizar la instalación desde la calle.
Así que el pedido quedó en stand-by. Mis siguientes pasos fueron buscar por todos los medios que se arreglara el problema del cableado interno del edificio. Pero la empresa constructora y los electricistas tercerizados tienen mucha gente de vacaciones, entonces...ajo y agua…

Pero un BEAGGER (suena rockero no me digan que no) no se puede rendir tan rápido… no al menos sin antes comprobar hasta donde puede llegar esta maldita burocrácia privada…
Llamé nuevamente a la EMPRESA III, para decirles como podemos hacer para que instalen el cable desde la calle. Me respondieron que necesitan autorización del consorcio. Dije “OK, que necesitás que diga la nota?”. Me dice que ellos me mandan el modelo, pero que recien al día siguiente… (parece que es muy complicado mandar un modelo de nota prediseñado a un mail el mismo día del reclamo)…. espero… pasan 3 días y no me llega… llamo, número de reclamo en mano, y digo que no me llegó nada. El muchacho dice que ya me lo mandaron… corroboramos dirección de mail y está OK. Me dice que puede haber caido en el spam…sin embargo para mi sorpresa, no llegó nada...

Habrá que llamar de vuelta, por enécima vez y comerse la musiquita…?? O habrá otra forma de capitalizar el “poder de los consumidores” (?).

Si por algo voy a criticar al estado es por no haber sabido poner límite a estas empresas oligopólicas. El desarrollo de los organismos de defensa del consumidor es de vital importancia, pero lo necesario es que tengan la capacidad de corregir el funcionamiento de las empresas sin que todos y cada uno de los consumidores que tienen un inconveniente tengan que ir a denunciarlo.

Podrían empezar por algo sencillo: Si una empresa me deja contratar un servicio de un modo X, entonces debería tener la obligación de dejarme dar de baja ese servicio de ese modo X. Con los mismos tiempos de espera y comunicándose con las mismas personas “simpáticas” que venden, a los mismos teléfonos, en los mismos lugares o en el mismo sitio web.
Es tanto pedir?

Mientras no tengamos fuerza como consumidores vamos a seguir permitiendo que estos zánganos oligopólicos sigan siendo juez y parte… por mi parte, ya me cansaron…

Saludos,

M.I.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Puede la inflación ser tan progresiva como regresiva?

La primera década del siglo XXI amaneció con Argentina de rodillas. Luego de estos últimos 11 años, deberíamos estar en condiciones de parar la pelota y pensar qué sistema tributario queremos a futuro.

Hay una serie de clichés de economistas que nunca pierden relevancia, pero también hay una serie de cuestiones de regulación que hacen qué, consecuencias habitualmente comunes debidas a la inflación, se transformen o se moderen por las mismas al menos en al análisis agregado.

En el año 2000 Argentina todavía arrastraba el lastre de la crisis comenzada en 1997 y que mostraría su peor cara entre 2001 y 2002. Por esa época la presión tributaria* (a nivel de impuestos nacionales) no alcanzaba al 18 % del PBI. La niña bonita de la tributación era (tal como lo es hoy en día) el IVA, que por ser un impuesto que no contempla en forma directa la capacidad contributiva de quien lo paga, es considerado “regresivo”, es decir tiene un impacto que perjudica relativamente con mayor intensidad a las personas más vulnerables.




Hasta aquí el cuento de siempre: a mayores precios generados por un proceso inflacionario, mayor sería el IVA recaudado (en moneda corriente). En sí, si sólo nos concentráramos en el aspecto tributario, la inflación adicionaría regresividad al sistema de recaudación.

Sin embargo, debo aclarar que el título de este post tiene en vistas captar también el componente “progresivo” de la inflación (?) en lo que refiere a tributación. Esto se puede ver en la evolución de la recaudación de Ganancias tanto de Sociedades como de personas físicas. En el primer caso debido a la imposibilidad de realizar “ajustes” contables por inflación (que de permitirse llevaría a que se reduzca las utilidades contables). En el caso de las Personas Físicas, como las “actualizaciones” del mínimo no imponible y las deducciones se fueron realizando con cierto rezago, esto llevó a que una mayor cantidad de personas comiencen a pagar impuesto a las ganancias o bien que pasaran a una escala mayor (en la que deben tributar una mayor proporción de sus ingresos). Para despejar dudas de que esto continuará así, el Ministro de Trabajo de la Nación y precandidato a Jefe de Gobierno porteño ya se encargó de comunicarlo.

De este modo, la inflación puede incorporar (gracias a la normativa o la transgresión de la misma) un componente progresivo al régimen tributario, que en mi opinión es como una de esas parábolas del estilo tal como cuando el mozo te quita los platos de la mesa para no decirte que te vayas.

En sí, si ese es el camino para lograr que los impuestos sean más progresivos, me atrevo a decir que fracasará: la inflación podría espiralizarse y dotar de regresividad al sistema rápidamente y en ese contexto difícilmente los trabajadores estén dispuestos a aceptar que estén anclados los mínimos no imponibles y a las empresas si no les permiten “ajustar por inflación” tendrán pocos incentivos para seguir invirtiendo.


¿Fue la inflación (junto con el crecimiento) la fórmula del éxito de la recaudación y la redistribución observada (?) ?

Y si fuera así, si aquella causa que se acentúen las distorsiones en el futuro ¿No corremos demasiado riesgo de que sea otra vez la semilla para que se reinstale el neoliberalismo en la Argentina?

Preguntas, sólo preguntas…

Saludos,

M.I.


* Presión tributaria= Recaudación/PBI
 
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